2025 - 12 problemas con los cabezales de ducha
Un pequeño ensayo sobre problemas cotidianos, sobre todo acerca de los diferentes tipos de cabezales de ducha
(¡Todo un reto literario!)

Las duchas modernas y cómodas suelen tener un gran cabezal, normalmente con forma de plato, fijado en lo alto de la pared, del que el agua cae sobre nosotros como una suave lluvia. Y tienen duchas de mano independientes, que se seleccionan con una palanca, con una funda metálica flexible en espiral de aproximadamente 1 m de largo, en cuyo interior, sin embargo, solo se esconde una manguera de plástico barata. Las coges con la mano y puedes ducharte en cualquier parte de la cabeza o el cuerpo.
Y esos cabezales de ducha, con sus opciones de ajuste, me dan ciertos quebraderos de cabeza. Todos tienen una palanca lateral que suele tener tres posiciones: en el centro = «normal», hacia un lado un chorro grueso de unas 5 partes, y hacia el otro lado más chorros con mucha más presión de salida.
Pero el de Cádiz, en la posición de mayor presión de salida, sale con mucha más fuerza que el de mi ducha de Madrid. No hay ninguna marca del fabricante en ninguno de los dos. Entonces, ¿cómo podría cambiar el cabezal de ducha de Madrid por uno que se ajuste a las características de mi ducha de Cádiz?
Podrías, por ejemplo, ir a una tienda de bricolaje o incluso a una especializada y echar un vistazo a lo que ofrecen, quizá comprobar el tamaño y la disposición de los orificios de salida. Pero ahí empieza el dilema: en primer lugar, hay al menos quince modelos diferentes y, en segundo lugar, todos están empaquetados, por lo que no hay forma de ver todos esos detalles. ¡Y no creo que vayas a encontrar allí a ningún vendedor que sepa de cabezales de ducha!
La única solución: comprarlos todos, probarlos en casa y luego tirar catorce a la basura.
Bañeras
Y otro detalle problemático en el «ámbito de la limpieza»: mi bañera de Madrid no es lo bastante alta, lo que hace que mi barriga siempre quede al descubierto por encima del agua. En Cádiz tenemos otra bañera, mucho más alta, que cubre perfectamente esa parte de mi cuerpo. ¡Qué problemas cotidianos tan tontos nos plantea la vida!


