2004 - Duesenberg USA y el nuevo taller

2004 – El NAMM de L.A. y mi nuevo taller de la calle Oesterley


De nuevo estuvimos en el stand conjunto alemán subvencionado donde, una vez más, casi ningún visitante se aventuró. Cuatro jornadas bastante aburridas y poco interesantes, dejando de lado las noches.

Nathan Fawley

Como he dicho, fue una feria aburrida. Pero el último día, un yanqui grandote se paseó por nuestro pasillo, vio la guitarra de Carl Carlton, se detuvo y entró en nuestro mini-stand. Se llamaba Nathan y estaba encantado, sobre todo porque la DCC le recordaba a una guitarra que tenía su padre. En realidad él iba a König & Meier para pedir varios trípodes para un evento. Si no llega a ser por eso, jamás nos habría encontrado, aquí en los confines del NAMM. Casualidades de la vida. Preguntó si ya teníamos una distribución en los Estados Unidos. "En realidad, no" fue nuestra respuesta. Nos dio su tarjeta y nos dijo: "Nathan Fawley - ¡no olvides este nombre!"


Para concretar los detalles reservamos una cena en el supuesto restaurante italiano "Mario's Italian Family Restaurant". La comida allí no tenía nada en común con la buena cocina italiana: montañas de pasta con salsa de tomate mal preparada – simplemente, un horror.

La cena sirvió para acercar posturas. Nathan trabajaba en una compañía que vendía alambre de cobre de todo tipo en los Estados Unidos. Llamaba a sus clientes de la Costa Este por la mañana y luego, a medida que pasaban las horas, llamaba a los de la Costa Oste porque se levantaban mucho más tarde. En EEUU la diferencia horaria resulta notable, de costa a costa. Nathan resultó ser un fanático de la música con la intención de decirle adiós al cable de cobre y cambiar al negocio de la música. Tenía su oficina en Fullerton, esta mini-ciudad en L.A. - Condado de Orange, donde empezó su negocio nada menos que Leo Fender.

Ingo y yo lo discutimos en alemán mientras nos tomábamos un Sambuca y llegamos a la conclusión de que este yanqui podría ser un hombre de negocios serio o, al menos, no un chiflado. Y después de unos pocos intentos fallidos, no teníamos nada tangible en cuanto a la distribución de Duesenberg en los Estados Unidos. Y el hombre tenía energía. "¡Intentémoslo!" Y así nació Duesenberg USA.

Nathan se adelantó y empezó a contactar primero con diversas tiendas en California. Su primer pedido: ¡40 guitarras!

Messe Frankfurt


Como siempre después del NAMM viene la inevitable Feria de Frankfurt. Nosotros, de nuevo con Clover y Sandberg: buena mezcla y todo un éxito. Nuestra Duesenberg Carl Carlton fue muy bien recibida.


Unas pocas fotos. De izquierda a derecha: nuestros distribuidores japoneses Tom Hosokawa, Yoshi, el hijo de Tom Shinji, nuestro importador indonesio, Kuddel, mi hija Jule con su amigo Kim y en el extremo derecho, Michael Dommers.

Los "Action Brothers"

Hay una anécdota al margen que me apetece contar. Había una compañía coreana a quienes los Clovers compraban los imanes para las pastillas. Los dos caballeros de la foto eran los jefes. Y no conseguían hacer nada, así que Reinhard y Sabine siempre estaban desesperados. El de la izquierda en particular, con su increíblemente servicial y casi empalagosa amabilidad, sabía cómo irradiar una confianza absoluta en que “no había ningún problema en absoluto". “¡Le mandaremos la información después del espectáculo!” Pero la información deseada no llegaba, así que tuve la malvada idea de llamar a estos dos caballeros en adelante "Los Action Brothers": El Sr. Tardón y el Sr. Lentorro. Y cada vez que pasaban por allí, les presentaba a otras personas así: "Estos son el Sr. Tardón y el Sr. Lentorro". Se quedaban muy avergonzados, pero se lo merecían.


Nathan en Hannover

Nathan vino a Hannover para mi celebración de cumpleaños en junio. ¡Respeto! Quería ver cómo eran las cosas aquí (supongo que antes de decidir si finalmente dejaba el negocio del cobre).

Por supuesto, quise recoger a nuestro invitado de honor personalmente en el aeropuerto, es lo menos que podía hacer. Y allí estaba él, caminando por la estrecha puerta de salida del aeropuerto, un oso con pantalones cortos deportivos y camiseta, la perfecta caricatura de un turista americano, rodeado de gente de traje o al menos, con americana. Miré alrededor con ansiedad para ver si alguien me veía con él. Nadie conocido: "¡Hola Nathan!", un fuerte apretón de manos, acompañado del habitual "¡Me alegro de verte!" y "¿Cómo fue tu vuelo? Poco después, sentí una necesidad imperiosa de informarle un poco acerca del "código de vestimenta" en Europa o, más bien, en Alemania. Lo sé, esto puede parecer extraño, tal vez incluso mojigato, porque hoy en día el código de vestimenta se ha relajado. Pero no hace 20 años. Nathan Fawley debió de pensar: "Están locos, estos alemanes". Pero lo entendió: "Distinto país, distintas costumbres".


Desde entonces, siempre apareció vestido con vaqueros normales y camiseta. Y después de un corto tiempo en nuestra compañía supongo que se dio cuenta de que estaba tratando con gente de negocios seria. ¡Adiós, cable de cobre..!

Y así dimos una bonita fiesta de cumpleaños en mi apartamento de Hannover, en el séptimo piso. A Nathan le encantó el balcón con forma de proa de barco, con vistas sobre los tejados de mi cuasi ciudad natal. Séptimo piso en Hannover... divago un poco, esta casa debe haber sido una de las primeras en Hannover en tener ascensor. Y – a saber por qué – pusieron una placa en él, con instrucciones precisas: "Está prohibido transportar muebles y similares en el ascensor".

Como pedante autodidacta aficionado, mis ojos no podían pasar por alto la abreviatura "dergl", mal escrita, que significaba "lo mismo". Lógicamente. Pero "dergl" siempre me pareció un mal chiste... dergl, dergl, dergl.... Me perseguía, no me la quitaba de la cabeza ¡Tenía que hacer algo! Para hacer las paces conmigo mismo, hice que un grabador elaborase dos placas alternativas, en dos fases.

1. Está prohibido transportar muebles y similares en el ascensor.

2. Está prohibido transportar muebles y follar en el ascensor.

Vale, fue una chiquillada, pero conseguí desterrar ese “dergl” de una vez por todas de mi vida. Y - como efecto añadido, quería ver si los otros inquilinos se daban cuenta de que alguien había cambiado el texto a la vieja placa. ¿Habría reacciones? Por supuesto que no, ni siquiera después de colocar la segunda placa. Así es la gente. En lugar de estar contentos con un logro técnico, como el ascensor, ni siquiera lo miran después de un tiempo.


Pero, volviendo a mi fiesta de cumpleaños: todo salió bien. Nathan me había traído una botella de un caro vino californiano como regalo. Cuando la fiesta estaba en pleno apogeo, Nathan se acercó a mí y me dijo: "Dieter, alguien ha abierto la botella". Vi el horror en sus ojos y un gesto de típica tragedia americana; después de todo, la botella no era exactamente barata. Y estoy seguro de que a él le habría gustado probarla. Acudimos al lugar del sacrilegio y con gusto vaciamos aquel Santo Grial, del que afortunadamente, sólo faltaba un poco. (No se lo digáis a Nathan, pero para mí, aparte de algunos vinos españoles, el rey de los vinos sigue siendo el Amarone de Vallpolicella.)

De todos modos, nos lo pasamos bien con Nathan en Hannover. Siempre siento cierto orgullo cuando puedo mostrar a un americano que tenemos una arquitectura estética y una cultura urbana propia alemana. Lector: ¿Estás indignado? ¿No compartes mi opinión? Está bien, está bien, retrocederé un poco... Pero por favor, permitidme no sentir ningún entusiasmo por la gran cantidad de edificios de construcción rápida, centros comerciales y casas de madera con jardines a su alrededor, propios de la tierra de las posibilidades realmente ilimitadas. Sí, sí, pueden construir edificios de primera clase, los americanos...

A saber lo que puede estar pensando un estadounidense cuando viene a ciudades como Madrid o Sevilla. O, por supuesto, Palma de Mallorca, donde llevé a Nathan a un viaje a las Islas Baleares. Tres días en esta gran isla y luego cuatro días en Formentera, a donde llegamos en barco, vía Ibiza. El resumen de Nathan: Mallorca le recordaba más a Hawai y Formentera a México. Bueno...

Después del viaje de regreso de Nathan recibimos un primer borrador de un folleto “Duesenberg-Rockinger-USA" hecho por él. Bien hecho, pero con algunas desviaciones gráficas respecto a nuestro código de identidad corporativa, sólo garabatos americanos. Al menos, lo corrigió de inmediato y la cosa empezó a tomar forma. Y se le ocurrió un nuevo eslogan para nosotros: "No sólo las obras de arte pertenecen a la pared". Por supuesto, hay que aceptar que los americanos son muy buenos en diseño y tipografía.

La Rocket:

Por aquel entonces escuchaba mucho a Lonnie Mack. ¿Por qué no crear un Duesenberg tipo V? Dicho y hecho, pero desafortunadamente tuvimos problemas con Gibson, así que esta guitarra no duró mucho tiempo. ¡Más sobre cómo sucedió en el capítulo de 2005!

La Imperial

Por Herbert Grönemeyer nos volvimos "Imperiales". Hicimos una gran guitarra de rockabilly. En la parte inferior izquierda ya se pueden ver nuestros nuevos marcos de pastilla. Para darle nuestro típico sonido Duesenberg tuvimos que hacer un interruptor especial. Y yo había ampliado mi colección de sillas y sillones de acero tubular cromado, o niquelado, con la de la foto de la derecha...


Regulador de la inclinación de la pastilla

Siempre me había molestado que no pudiéramos ajustar la inclinación de nuestras pastillas para dejarlas paralelas a las cuerdas. Schaller ya tenía unos marcos de pastilla así, con un tornillo en un lado y dos en el otro. Técnicamente estaba muy bien, pero me molestaba esta asimetría. Así que me puse a desarrollar un regulador. Un pequeño disco redondo con un agujero roscado excéntrico, colocado centralmente bajo el marco hacia el lado del puente. Este disco llegaba por debajo del borde inferior de la placa inferior de la pastilla y la levantaba con un tornillo normal de ajuste de altura de humbucker, hasta dejarla paralela a las cuerdas. ¡Técnica y visualmente perfecto!



Estos marcos de pastilla tienen una extensión coherente con el diseño de tres pasos de Duesenberg, y el recorte de la pastilla tiene un pequeño saliente con el que la pastilla queda asegurada para que no se desvíe. Los hicimos primero de metal y después (ver a la derecha) en forma alargada de plástico. Los lados estrechos de los marcos eran ahora cónicos para adaptarse visualmente a la disposición de las cuerdas. El marco de la pastilla era ligeramente más estrecho, de modo que nuestra tira de metal escalonada encajaba perfectamente en ambos marcos.

Botones Duesenberg

Por fin teníamos nuestros propios botones, con nuestro diseño corporativo de los 3 pasos incorporado, en dos diámetros diferentes. Antes (izquierda) teníamos estos otros, con incrustación de Sparkle, a veces con estrás (imitación de diamante). Habíamos reservado los botones de calavera (derecha) para Keith Richards y Ronnie.


El puente tune o matic de Duesenberg

Prácticamente todos los puente tune o matic disponibles en el mercado son un incordio. Los que tienen los clips flexibles no funcionan en absoluto, porque siempre están traqueteando y los que tienen las pequeñas anillas de retención fallan al menos en un 30% de los casos.


Además, las distintas marcas tienen una distancia entre postes ligeramente diferente, entre 72 y 74 mm, de centro a centro. Para solucionar esto, y que nuestro puente valiese para cualquier guitarra, el agujero en uno de los lados es ovalado, lo cual le concede una tolerancia lateral de +/- 1mm.

Las selletas no deben ser de zinc o latón, porque, especialmente mezclado con el sudor de las manos, se da una reacción electrolítica con las cuerdas de acero. El resultado es corrosión y rotura de las cuerdas. Nuestras selletas están hechas de acero y los tornillos de regulación del quintado son de la máxima precisión.

Conclusión: Un puente estupendo, que también sirve como pieza de sustitución todas las guitarras de este tipo.

Noviembre de 2004 - Oesterley:

Una vez más, nos íbamos quedando sin espacio en las instalaciones. Y mi taller también resultaba agobiante. Pequeño, estrecho, y con llamadas telefónicas constantes, sin espacio para el trabajo creativo.

 

Descubrimos por casualidad un bonito edificio en la calle Oesterley, a 150 metros de nuestra empresa. Tenía una gran nave central donde podíamos guardar un montón de estuches de guitarra. Y había dos habitaciones más pequeñas, perfectas para mi taller.

 

Afortunadamente Thomas Stratmann vino, evaluó la situación y me dijo: "¿Estás loco? ¿Quieres convertir en un almacén la habitación más bonita, con la vista más bonita en este precioso y frondoso patio?" Thomas tenía toda la razón, por supuesto. Pero así so yo: no necesito vistas maravillosas, árboles, arbustos, césped o vistas al mar, etc. Sólo necesito un lugar donde pueda trabajar en paz y donde nadie me moleste. Y, si es necesario, un buen sistema de sonido para escuchar música. Y lo más importante: con una mesa de ping-pong en el centro. Pero no sólo para el ejercicio físico, sino también para usarla como mesa de almacenamiento para varios proyectos.

Todos los lunes tenía que limpiar la mesa para nuestra velada de "TTC Riesling". Este "TTC (Table Tennis Club) Riesling", que habíamos fundado en el otro edificio, consistía en jugar al ping-pong, incluyendo un consumo considerable de vino espumoso Riesling. El Riesling alemán pronto dio paso a un "Rotari Brut Rosé" del norte de Italia.

Miembros de este club: Thomas Stratmann, el "Doc" (que tuvo la idea de "No es sólo Mercedes quien hace famosos a los productos alemanes") y mi viejo amigo de la escuela Achim Sprengel. Andreas, de Rockinger, también estaba presente a menudo. Primero jugábamos individuales y luego dobles. Y por supuesto todo con la mejor música de fondo y el mejor champán. Yo siempre era el peor, hasta que me decidí a recibir clases de un profesor de ping-pong profesional. Acabamos sellando las máquinas y los bancos de trabajo en las paredes con cartón y tablas porque, si no, ¡perdíamos demasiado tiempo buscando las bolas perdidas!

 

¡Por cierto!, fue una suerte que Thomas me convenciera. La habitación de la izquierda en la parte de atrás estaba llena de maletas y me instalé en medio con todo lo que necesitaba: sierra de cinta, fresadora, un torno de fresado chino muy duro y relativamente preciso, una vieja máquina de grabado de la marca "Deckel", mi vieja fresadora "Schanbacher & Ebner", un pulidor, una sierra circular, una lijadora de banda y todo tipo de herramientas pequeñas.


El "Oesterley" ya era un pequeño paraíso. Además del taller, había una cocina con un enorme frigorífico, una máquina de café expreso, una oficina para mi ordenador y también una cama, que a menudo usaba, en lugar de ir a casa, cuando me quedaba trabajando hasta tarde. Al final Stratmann se quedó con este taller. A día de hoy todavía lo ocupa y está encantado con él. Allí construye y repara guitarras e imparte sus cursos de construcción.

Wir sind Helden (Somos Heroes)


Me encanta. Esta banda, joven, seria y prometedora se había enamorado de nuestros instrumentos. Encima, en diciembre, Judith Holofernes apareció en la portada de una edición especial de Stern con una Duesenberg en en rojo Sparkle.